Sebastián intentó no distraerse con asuntos ajenos, pero no pudo evitar mirar.
Laura estaba inclinada, conversando con un hombre de mediana edad.
La mano de Carlos estaba sobre el respaldo de su silla, una postura protectora y posesiva.
Cuando ella sonreía, sus aretes reflejaban la luz blanca, deslumbrándolo.
Tomó su copa para beber de un trago, pero solo los duros cubos de hielo golpearon sus labios.
Masticó con fuerza el hielo con sabor a licor, el frío atravesando su pecho.
Hugo, al ver