—Sebastián…
Su llamado ansioso se perdió en el bullicio.
Un mesero entró con un elaborado pastel de cumpleaños de cinco pisos.
El dulce aroma de la crema y el leve embriague del champán se entremezclaron.
Las mejillas sonrojadas de Vivian parecían más encantadoras a la luz de las velas.
Dijo con timidez:
—Sebastián, voy a pedir un deseo.
Entre insinuaciones y risas, todos podían adivinar que su deseo estaría relacionado con Sebastián.
Laura no prestó atención a la parte de cortar el past