Capitulo treinta y seis

El interrogatorio duro una tres horas, me hacían las mismas pregunta una y otra vez. Pero tenía mi conciencia tranquila y les di la misma versión en todas y cada una de ellas, por la noche mártir me trajo algo de comer, el detective había quitado las esposas hace mucho tiempo y mientras cenamos los tres le comenté sobre las notas de amenazas y los conejos muertos que habíamos recibido como amenaza le facilite el número del detective que había contratado, pero no pudo ponerse en contacto con él,
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