Corre por tu vida Eliza corre, corre y no pares.
Que muero.
Joder ya el mundo rechaza mi existencia, un taxis pasa justo cuando estoy cruzando la calle, dejándome en un solo lugar, en medio de la calle como una estatua sin poder moverme, sin poder dar un paso, sin respirar.
Aquí mori, se que algún día llegaría pero no tan pronto; se supone que sería a los sesenta y seis. Esa sería la edad perfecta para morir pero no elegimos la fecha ni el momento, solo nos vamos sin avisar dejando pendientes,