Estaba realmente asustada y confundida cuando desperté, una habitación de colores claros y decorada para una niña de cinco años, fue lo primero que vi, me encontraba en la cama atada de las manos hacia atrás y una mordaza sobre mi boca, múltiples dolores se sentían en mi cuerpo y yo solo podía rezar por que mi bebé estuviera en orden y sin nigun daño, trataba de calmarme a mi misma para que a mi bebé no pudiera afectarle pero simplemente era imposible.
La perilla de la puerta empezó a ser girad