Era viernes por la tarde. Sandro y Romma acordaron verse para comer antes de salir para su fin de semana. Vestidos informalmente se encontraron en un pequeño restaurante moderno, y comían conversando cuando, como si fuera un déjà vu, nuevamente tuvieron a su lado a Analía.
—Por favor, esto tiene que ser una broma. ¿Realmente me vas a acosar a donde sea que vaya, Analía? No siento el menor deseo de verte o hablar contigo. ¿Te queda claro? — expresó Sandro molesto.
—Ni siquiera sabía que vendría