CAPÍTULO 90.
Capítulo 90
La luz del sol entraba a raudales por los enormes ventanales del penthouse, pero para Sofía, el lugar seguía sintiéndose como una galería de arte fría y desolada.
Había pasado la noche en la habitación de Gael, rodeada de juguetes que su hijo aún no podía disfrutar y un silencio que le taladraba los oídos.
Se levantó con el cuerpo molido; la cama era cómoda, pero el peso de sus pensamientos no la había dejado descansar ni un segundo.
Se puso una bata, se recogió el cabello en una