Mundo ficciónIniciar sesiónLa mujer se pasó la mano por el vestido y le sonrió amablemente al hombre, se llevó una mano a la cabeza y se acarició el delicado pedazo de tela que cubría su cabello inexistentes.
—¿Necesita algo?— preguntó él hombre.
—Si, necesito el número de rastreo del auto de mi esposo, Theo Evans.
—¿Theo Evans?
—Si —dijo la mujer sin borrar la sonrisa de su rostro.&mdas







