Mañana por la mañana, Jayda se despertó con ganas de vomitar. Se apresuró a ir al baño y vaciar el contenido de su estómago.
Al terminar se sintió mareada, así que se sentó en el suelo durante un rato para recuperar la energía perdida.
Sintiéndose un poco mejor, Jayda se aseó, hizo su rutina matutina habitual y se preparó para el trabajo.
Jayda consideraba que hoy era uno de los días en los que se despertaba con el pie izquierdo, así que no tenía ganas de hacer nada extra. Se conformó con un