Capítulo 40 – Un postre delicioso.
Me abrazaba, como si no me hubiese visto en años, mientras yo sólo sonreía. Reconozco que me encantaba sentirme cercana a esos brazos fuertes, el calor que desprendía y su agradable colonia siempre me hacían sentir a salvo.
- Actúas como si te fueses a la guerra – bromeé, haciéndole sonreír – nos vimos ayer, Darío.
- Te he añorado tanto – m