Debido a la insistencia (#amenaza) de su padre, dejó el trabajo, se centró en cuidarse, comer bien, dormir lo más que pudo y acepto todas y cada una de las indicaciones que el médico le envió.
Los primeros días se le veía preocupada y algo decaída, sin embargo, al procesar la idea y asimilarlo con calma, sus mejillas se volvieron rosadas, su mirada brillaba y su temperamento había vuelto a ser el más dulce, cálido y amable de antes.
No se negaba a los acercamientos de Esteban, al contrario