Ana
Me encontraba sentada junto a Emir en el jardín, rodeada de la serenidad de la noche. La luz de las estrellas iluminaba su rostro, revelando una expresión de profunda preocupación. Su ceño fruncido y sus ojos bajos me indicaban que algo lo atormentaba. Me sentí inquieta, sin saber qué podía ser, y no me atrevía a preguntar.
Para romper el silencio, decidí tomar la iniciativa.
—¿Qué le pasó a mi familia?— pregunté, mi voz apenas audible.
Emir levantó la mirada, sus ojos se encontraron con l