Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn cambio, Eugenia no se conmovía con facilidad y le dijo a su hijo:
Así es tonto, la hiciste buena-y añadió todavía más- Hijo mío eres papá de una preciosa nena.
La empleada llegó con un vaso de agua y se lo entregó al joven, Víctor le temblaba la mano y les dijo:
¡Dios mío! Siento que me desmayo.
Solo eso me faltaba, además de







