PARÍS HOTEL.
No despertó en toda la noche, pero si se movió y se metió en mis brazos, así nos quedamos dormidos.
Ya es de mañana, no me quiero mover de la cama para no despertarla, me quedo mirándola por largo rato, es hermosa, en verdad lo es.
Lo siento mi amor, pero no aguanto las ganas de besarte, le doy un beso en la frente, luego en las mejillas, con mucha suavidad beso sus labios, ese beso si la despierta, abre los ojos y me ve asombrada.
—Máximo, ¿qué haces aquí?