El taxi avanzaba con lentitud por las calles de la ciudad, pero mi mente iba a toda velocidad. Cada paso que dábamos en este plan se volvía más peligroso, cada jugada más arriesgada. La desaparición de Patricia era una carta clave, una que habíamos jugado en el momento justo, pero no podía evitar sentirme como si estuviera caminando sobre una cuerda floja.
Cuando finalmente llegué frente a la casa de Nessa, me tomé un momento antes de bajar del taxi. Inspiré profundamente, ajusté mi bolso y me