La hora del juicio llegó con una tensión que se sentía en el aire como una tormenta inminente. Me tomé un descanso en el apartamento antes de que todo comenzara. El apartamento estaba inusualmente silencioso, como si incluso Cristopher hubiera decidido darme un poco de espacio. Él no estaría presente en el juicio; sabía que sería un riesgo innecesario que pusiera en peligro todo lo que habíamos planeado.
Arzhel estaba en la cocina, preparando unas tostadas. Su mirada se encontró con la mía cuan