La noche estaba tan tranquila como podía esperarse después de un día lleno de caras falsas. Mientras estacionaba el auto frente a mi apartamento, me sentía extrañamente ansiosa. Tal vez era el cúmulo de emociones, o quizás solo era mi instinto diciéndome que algo estaba fuera de lugar.
Y, como ya sabrán, siempre pasa algo cuando esta sensación me invade, por eso mismo, subí las escaleras con rapidez, dejé que mis tacones resonaran en los pasillos. Al llegar a mi puerta, me detuve en seco. Estab