Teresa seguía sentada frente a mí, con las manos cruzadas sobre el escritorio. La satisfacción y una sombra de pesar que trataba de ocultar tras su postura altiva se mezclaban en su rostro. Parecía estar pensando en algo importante y yo me preparé para lo que estuviera a punto de decir.
—El juicio contra Rune será en pocos días. —Su voz cortó el silencio que la partida de Nessa había dejado—. Con la información que me diste, el caso en su contra es sólido. No hay forma de que pueda escapar de e