La oficina estaba en silencio, apenas interrumpida por el sonido de los papeles que mi padre revisaba con atención. Yo estaba sentada frente a él, con la mirada perdida en el ventanal, observando cómo la ciudad parecía seguir su ritmo frenético, ajena a mis pensamientos.
Sabía que pronto llegarían algunos socios para una reunión, pero el tiempo que teníamos a solas me daba una oportunidad que no podía desaprovechar.
—Papá… —susurré para que alguna persona que cruzara no lograra escucharnos habl