Apenas llegamos a casa nos fuimos directo a la cama. Arzhel insistía en que lo mejor para mí era acostarme, tomar un descanso y dejar que mi mente se alejara de todos los pensamientos de ese día, de las llamadas, de la boda, de absolutamente todo.
Estaba dando vueltas en la cama, y por más que intentara, no podía conciliar el sueño. Esto fue hasta que finalmente me alcanzó; sin embargo, ese descanso se alejó de mí. Ese sueño no sería tan reconfortante como imaginé.
Me encontraba atrapada en med