Permanecí en silencio por un par de segundos, mis labios estaban apretados y mi cabeza trabajaba a todo lo que da solo para poder darle una respuesta apropiada sin hacerme quedar como una maldita desgraciada. Aunque, si lo pensaba de mejor manera, no había hecho nada peor que ella, así que, estaba justificada. Vine para vengarme, no para jugar a las muñequitas.
—No directamente. —Respondí con sinceridad, mientras buscaba su mirada—. Pero, en cierta forma, sí puedo tener algo que ver de manera i