Sin duda alguna, ella estaba intentando dar un golpe demasiado bajo. No tenía idea de que el hombre que estaba delante de mí era mi padre, no sabía en lo absoluto que logré vivir incluso con las probabilidades en mi contra. No importaba, porque ahora no me detendría hasta destruirlos por completo, hasta vengarme de lo que hicieron y verlas pudrirse detrás de una reja, porque incluso la muerte sería un premio dulce para ellas.
Mi sangre hervía mientras ordenaba en mi mente los pasos que tendría