—No puedo imaginar por lo que tuviste que pasar… —murmuró finalmente, su voz se quebró ligeramente.
—Eso no importa ahora. —Respondí, mi voz seguía temblorosa, pero mantenía ese matiz de firmeza—. Lo que importa ahora es que tenemos una oportunidad de arreglar todo esto, de hacerles pagar lo que hicieron, y créeme que no seré nada condescendiente con ellos.
Papá cerró los ojos, respirando profundamente, como si intentara reunir fuerzas. Sus manos apretaron las mías, su agarre era firme como si