El día había llegado, mi padre y yo sabíamos exactamente qué decir. Mi corazón latía con fuerza al poder tener nuevamente el destino de todos bajo mi poder, es decir, ahora no importaba lo que sucediera, yo tenía el derecho legal y reconocido por mi padre para actuar.
De camino a la conferencia de prensa, Arzhel fue quien me mantenía un poco más calmada. Mi sangre hervía cada vez que pensaba en que ellas estaban seguras de quedarse con la herencia de mi familia; sin embargo, no tenían idea de c