Enmudecí una vez más, la forma en la que lo dio me hizo caer en cuenta de la barbaridad que esos individuos despreciables hicieron. Mi corazón latía con molestia, tenía ganas de arrancarles cada uno de sus cabellos, dejarlos completamente calvos y luego quitarles la piel.
De todas formas, no era el momento adecuado para hacer eso, necesitaba calmar mi menta y poder tomar una decisión coherente a lo que se necesitaba hacer. Ahora sabíamos de lo que eran capaces, por lo menos, que estaban locos s