Las visitas a la prisión siempre tenían un aire lúgubre, incluso para alguien que, como yo, había aprendido a lidiar con escenarios oscuros y tensos. Pero esa vez, mientras el guardia me acompañaba por los pasillos fríos y estrechos, mi mente estaba ocupada en las piezas finales de nuestro plan. Teresa y Nessa estaban bajo custodia, sus movimientos limitados, y todo lo que había estado construyendo desde el inicio se estaba alineando a la perfección.
Cuando llegué a la sala de visitas, Rune ya