Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe acomodo la sudadera, siento la luna de Dieter y su rubí, rubí que perteneció a Clarice. Lo saco de debajo de la ropa y lo veo, desabrocho la cadena y lo saco, me acerco con él mientras lo veo entre mis dedos. Lo extiendo y duda de tomarlo, si me atrapan y lo ven sabrán que él me ayudó y lo evidenciaría, no pienso hacerlo.
—Tómalo… creo que no es para mí, tienes que dárselo a la mujer que en verdad vaya a compartir su vida contigo, yo no soy la indicada, además si tu







