Capítulo 35

Salgo de la habitación, pensativo y veo que Zet, Carl y Devrim están sentados en la sala, callados, con las miradas bajas y el ánimo por los suelos, tan preocupados como yo. Me acerco a ellos y sus miradas se posan en mí, me ven con tristeza, es parte de la empatía en la jauría, pueden saber cómo te sientes sin siquiera decirles.

—¿Se pondrá bien?—, pregunta Devrim, sus ojos me ven fijamente esperando la respuesta.

—Necesita un médico— todos me ven seriamente, saben lo difícil

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