Vania no supo cómo reaccionar, porque consideraba que Casandra estaba de su lado, al menos por Abi. Sobre todo, por el gesto que tuvo en el hospital al mostrar su apoyo frente a los demás, pero con semejante revelación, era obvio que también se equivocó en eso.
Cómo podía haber bajado tanto la guardia con esa familia. Estar entre ellos y convivir a diario no cambió nada y tampoco la benefició en absoluto como pensó. Ahora sí que no sabía qué hacer.
—Bu, bueno, yo creo que te entiendo —balbuceó