La música de cuerdas que Vania escuchó al entrar, en lugar de calmar su inquietud, le provocó un leve estremecimiento. Ella iba custodiada, igual que el resto de las mujeres Herrera y fue llevada hasta el interior del deslumbrante salón donde se efectuarían los discursos de la familia.
El plan era desearles a sus empleados una feliz Navidad y un próspero año nuevo, así como la presentación de las más recientes integrantes a la familia y, de inmediato, iban a ser sorprendidos para ser partícipes