MICHAEL
Conduzco en silencio, pero nada se siente forzado como antes. En cambio, el silencio se acerca, vivo de alguna manera, como el viento justo después de que un trueno parta el cielo. Su voz regresa: matrimonio algún día, solo que no hoy. Esa pequeña esperanza se mantiene bien agarrada dentro de mí.
El auto se detiene en el garaje de casa, pero ella no baja.
—¿Vas a entrar ahora?
La miro.
—¿Quieres que lo haga?
Ella asiente.
—Sí.
Abre la puerta con su huella dactilar. Encontramos la mo