ALIANA
Está sentado junto a la ventana cuando entro. Ese rincón alejado del bullicio de la ciudad.
Ese lugar junto a la pared —el mismo que elige cada vez— es donde lo encuentro primero. La rutina lo mantiene anclado ahí, con la espalda pegada a la superficie sólida. Las líneas de visión importan; Luca elige sillas donde la entrada quede a la vista. Siempre lo ha hecho.
Levanta la vista.
—Llegaste temprano.
Me siento frente a él.
—Intento hacerlo lo mejor posible, Luca. —Sonrío ampliamente.