Mundo ficciónIniciar sesión—Estás… no tengo palabras hija —le digo con un nudo en la garganta, sí, lo sé, soy una llorona, pero ¿cómo no serlo cuando ves a tu primogénita vestida de ángel y a punto de casarse con el hombre que ama?
—Gracias mami.
—¿Se puede? —preguntó mi esposo entrando medio cuerpo a la habitación.
—Sí papá. Adelante —anunció ella. Él i







