En el momento en que llegó a esa conclusión tan peligrosa, Maddie se levantó de golpe y comenzó a analizar la situación detenidamente. Entonces recordó que ninguno de los chicos con los que había tenido una relación le causaron tanto impacto en ella, como lo había hecho el tímido pelirrojo. Por consiguiente, la falta de contacto con ese chico virgen fue suficiente para detonar en ella las emociones que había reprimido tanto tiempo, como la falta de aire y la ansiedad por no verlo tanto tiempo.