Como su amigo se la pasó durmiendo el resto de la tarde, Mike decidió no molestarlo y se encargó de comprarle un boleto de avión para que ambos pudieran viajar al día siguiente. Sin embargo, eso resultó una misión titánica, ya que no había lugares disponibles en clase comercial, salvo en la clase ejecutiva.
—¡Ah! Tendré que pagar un boleto en clase ejecutiva para Leo, y pagar la diferencia para que me cambien mi lugar a esa área —meditó el gamer.
Después de hacer los ajustes, vio que ya era ho