Maddie estaba tan aturdida por el repentino movimiento de Leo, que le fue imposible reaccionar o pensar con claridad. Cuando se percató de lo que estaba sucediendo, notó que el inocente chico tenía buenas intenciones, pero era un novato en el arte de besar, hecho que la conmovió un poco, e incluso la hizo sentir pena por él. Con tal de no lastimar su orgullo, solo se dejó llevar por la situación y esperó con paciencia a que Leo terminara de magullar sus labios.
Al mismo tiempo, Leo estaba tan a