El repentino choque de labios tomó por sorpresa a Claire y Leo, que por un momento no supieron qué hacer e inmediatamente se apartaron para tratar de calmar sus corazones que empezaron a latir salvajemente. Como ambos estaban bastante nerviosos, un silencio incómodo se hizo presente en el coche.
Tras unos instantes, Leo comenzó a hablar, evitando mirar a su vecina.
—Disculpa, yo…
—¡No! —lo interrumpió Claire, preocupada de que este incidente arruinara el momento— Discúlpame... en el momento