Al momento de tomar las flores y devolver su mirada hacia el tímido chico, Maddie se sonrojó al ver que este parecía un cachorro arrepentido que había sido abandonado en la puerta de su casa. Aunque por un momento dudó en aprovecharse de él, en el fondo deseaba usar esa maravillosa oportunidad de atraparlo en su red, así que no lo pensó más, recuperó su actitud atrevida.
—Mmmmm, ¿en serio quieres que te dé un castigo? —preguntó de nuevo, mirándolo coquetamente y mordiendo su labio inferior.
Es