Al día siguiente, Mike se despertó bastante agotado por la mala noche. Mientras luchaba por abrir los ojos, comenzó a recordar los eventos pasados e instintivamente dirigió su vista hacia su compañero.
«¿Estará vivo? Parece que no se ha movido para nada», pensó sorprendido de ver a Leo en la misma posición en la que se acostó.
Tras comprobar la hora, se acercó a su amigo para despertarlo.
—¡Oye! ¡Ya es tarde! En media hora será el desayuno con los demás jugadores y jueces. ¡No puedes faltar!