CECE
Llevo dos días encerrada en estas cuatro paredes y cuando Jack quiere salir está a punto de entrarme una rabieta. Si bien no hemos hablado mucho, no ha dejado de estar aquí para mi. Bromea con que está intentando ser un buen novio.
—¿Qué tal estás, cariño? —me pregunta mi madre al teléfono.
Cada vez que llaman tengo el miedo de que me echen algo en cara.
—Bien —respondo.
—Se acerca Noche Vieja, ¿por qué no vuelves ya a casa?
Ni siquiera lo había pensado. Se me atasca la respiración y paso