Punto de vista de Mariana
"Está sangrando", espetó, apretando la toalla con más fuerza.
"¿Y?", pregunté.
Apretó la mandíbula con tanta fuerza que vi cómo se le tensaba el músculo. "Mariana. Es una niña. Está sangrando".
"Si quiere sangrar, que sangre", dije con calma. "Si quiere morir, que muera".
La habitación quedó en completo silencio.
La criada había vuelto a la puerta y se había quedado paralizada, con el teléfono a medio camino de la oreja.
Dimitri me miró, escrutando mi rostro. Le sostuv