Punto de vista de Mariana
—Sí —dije.
—Ni siquiera sé su verdadero nombre.
—Nadie lo sabe. La borraron. De la misma forma en que intentaron borrar a tu hija.
El rey miró a Alina. Ella lo observaba con el rostro serio y las manos aún a los costados. Yelena estaba a su lado, lista para traducir, lista para proteger.
—¿Cómo la encontraste? —preguntó el rey.
—Por accidente —respondí—. Y por suerte. Y por el valor de una niña que se negó a ser destruida.
Miré a Yelena. Ella sostuvo mi mirada, con exp