Por otra parte, Luisana comenzó a disfrutar un poco más de sus días en Buenos Aires, había visitado el restaurante de su padre y arregló ciertos asuntos con su abogado.
—¿Ya te vas? —pregunta Mariano cuando entra a la casa
—Si, papá. Renzo me tiene que pasar a buscar en unos minutos, el vuelo sale pronto. ¿Todo bien?
—Todo bien, mi amor. Un poco cansado, pero nada que la cama no solucione. ¿Dónde se van a quedar?
—Él me dijo que su amigo había alquilado como unos departamentos que tenían el pat