Por Oliver
Charlotte era la mujer que, en otras circunstancias, no hubiese permitido que saliera de mi vida.
Era esa mujer, la que atrapa, la que tiene a los hombres, en la punta de sus dedos, esa que aparece y ni permite razonar.
Ella es poesía, es una espina que tengo clavada en el medio de mi pecho, porque sabe retenerme, y es ajena.
Nunca creí que sentiría tantas cosas, sexuales, por ella.
Se notaba una confianza absoluta entre ellas y yo, aunque habló más Alondra, se notaba que mi… mujer,