Por Oliver
Mi madre estaba más seria que de costumbre, no le molestaban las chicas, le molestaba la actitud que yo tenía con Charlotte.
Ella se dio cuenta que que Charlotte ejercía sobre mí, una atracción que yo no podía disimular, lo que no sabía, era que esa atracción, pasó a ser una obsesión y que ya no tuve vuelta atrás.
Nadie me había impactado tanto con su belleza, y era mucho más que un simple deseo.
Caminamos por el muelle, realmente nuestro campo era enorme y la laguna privada, que ser