Por Charlotte
Caminé más lento de lo normal, mis piernas aún temblaban y en el fondo esperaba que él me alcanzara, que se acercara, que, disimulando, me saludara delante de todos.
Eso no sucedió.
Él nunca me alcanzó.
Me acerqué al grupo de mis amigos.
Tenía muchas ganas de llorar y eso apenas lo pude disimular.
-¿Qué sucede?
Me preguntó Jessy.
-Me duele un poco la cabeza.
No sabía qué decir.
-¿Quieres que te traiga algo?
Se ofreció uno de los chicos.
-No, gracias, lton.
-Estoy bien
-Tardaste mu