Melody y yo nunca fuimos las mejores amigas. No éramos de esas que se llamaban a medianoche para contarse secretos ni de las que compartían risas interminables por mensajes de texto. Pero había algo que siempre nos unió.
Jacobo.
Cuando ella comenzó a salir con él, jamás hubo enemistad entre nosotras. Nos mantuvimos en una línea delicada, un equilibrio casi perfecto entre la cortesía y la indiferencia. Ella era su novia. Yo… yo era su mejor amiga, de toda una vida. O quizá, simplemente, alguna