Capítulo 48 Me acompañas en este momento, te debo todo.
El mundo exterior se desvanecía mientras me refugiaba en sus brazos. Su calidez me envolvía como un escudo protector, un refugio donde el tiempo se detenía y el ruido del mundo se volvía un eco lejano. Sentía su respiración acompasada, su pecho firme sosteniéndome con una ternura que jamás creí merecer. En ese instante, no había nadie más. No quería acudir a otro lugar ni buscar otro consuelo. Emiliano estaba ahí… y eso era suficiente.
Pasó la mañana en mi cocina, llenándola con el sonido de ol