La mañana del lunes se desplegaba como cualquier otra, con la luz dorada filtrándose entre las cortinas mientras yo me preparaba para el día. Entre pinceles y telas suaves, intentaba concentrarme en la rutina, pero mi mente divagaba en un torbellino de pensamientos. Sabía que hoy sería un día largo, complicado… Y sabía también que Gabriel pronto se marcharía.
Él se iría de aquí, con su prometida.
El peso de esas palabras se aferraba a mi pecho como una sombra imposible de disipar. Todo lo que m