Capítulo 12 Realmente siento celos.
En la escuela, siempre creí que era invisible, una sombra más entre tantas, y la de Jacobo en particular. Me movía en su órbita, convencida de que nadie me notaba. Lo que nunca supe, o quizá nunca quise ver, era que sí había ojos que me seguían, miradas que trataban de acercarse. Algunos chicos incluso intentaron pedirme una cita, pero Jacobo siempre estaba ahí, como un muro silencioso, impidiendo que cualquier intento prosperara. Siempre éramos él y yo, como si estuviera escrito en algún lugar